
Ciclo 101: las 4 fases de tu ciclo
A casi todas nos enseñaron dos cosas del ciclo: que "te baja" una vez al mes, y que es un pain. "Qué flojera, ando en mis días." Y a veces se siente justo así, no puedo mentir.
Pero eso es solo una parte de la historia. Nuestro ciclo es un proceso que nuestro cuerpo vive por dentro cada mes, con todo un sentido, y casi nadie nos contó los detalles (que por cierto, me parece muy surreal que no nos enseñaran a detalle lo más básico de nuestros cuerpos).
Cuando entiendes qué pasa, cuándo y por qué, deja de ser algo que nada más es molesto. Los días de más energía, los de bajón, los antojos, todo empieza a cuadrar.
Qué está haciendo nuestro cuerpo
En el fondo, nuestro ciclo tiene un propósito. Cada mes, nuestro cuerpo se prepara por si hay embarazo. Para eso hace dos cosas a la vez: por un lado, el útero engrosa un revestimiento por dentro, una especie de nido mullido y lleno de vasos sanguíneos, por si un óvulo fecundado necesita dónde instalarse; por el otro, uno de nuestros ovarios va madurando un óvulo para soltarlo.
Si ese óvulo no se fecunda, el nido no se necesita, así que el revestimiento se desprende y sale como sangrado. Ese es nuestro periodo, y el ciclo vuelve a empezar.
Se cuenta desde el día 1, que es el primer día de sangrado y en promedio dura 28 días, pero en realidad un ciclo puede durar entre 24 y 38 días y ser perfectamente regular. Lo que de verdad cuenta no es pegarle a los 28, sino que sea más o menos predecible, que llegue cada mes dentro de un rango parecido. A eso se le llama ser regular, y dice más de nuestra salud que el número exacto de días. Que varíe un par de días de un mes a otro es de lo más común; lo que sí puede ser importante notar es cuando cambia muchísimo o se vuelve impredecible.
Las cuatro fases
Las vamos a ver como cuatro, pero si alguna vez te las contaron como tres, es lo mismo. Algunas juntan la menstruación con la fase que le sigue en vez de contarla aparte.
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Menstrual (más o menos días 1 a 5): Es nuestro periodo. El nido que preparamos el mes pasado se desprende porque no hubo embarazo. Aquí el estrógeno y la progesterona están en su punto más bajo, y como esas dos hormonas también empujan a la serotonina (el químico del cerebro ligado al buen ánimo), tenerlas bajo mínimos es parte de por qué muchas se sienten más cansadas, sensibles o de bajón justo estos días. Súmale que el útero se está contrayendo para soltar el revestimiento (eso son los cólicos) y tiene todo el sentido que el cuerpo nos pida bajar el ritmo.
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Folicular (arranca junto con el periodo y llega hasta el día 13, más o menos): Nuestro cerebro suelta la FSH (hormona foliculoestimulante), que le da a los ovarios la orden de madurar un óvulo. Dentro del ovario, unos saquitos llamados folículos empiezan a crecer y uno toma la delantera. Al mismo tiempo sube el estrógeno, que reconstruye el revestimiento del útero. Y como el estrógeno también jala la serotonina hacia arriba, conforme sube muchas notan que el ánimo, la energía, y hasta las ganas van mejorando. Para muchas es la mejor parte del mes.
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Ovulación (alrededor del día 14): El estrógeno llega a su punto más alto y dispara un pico de LH (hormona luteinizante), que es la señal para que el folículo se rompa y libere el óvulo maduro. Ese "romperse" a veces se siente como un tironcito o punzada de un lado del vientre que dura un rato. Es el dolor de ovulación, y es pasajero. Con el estrógeno al máximo, muchas otras se sienten en su mejor momento, con más energía y más deseo sexual.
Aquí también están nuestros días fértiles. El óvulo, una vez que sale, vive menos de 24 horas. Suena poco, pero los espermatozoides pueden aguantar hasta unos 5 días esperando dentro del cuerpo. Por eso nuestra ventana fértil no es un solo día, sino unos seis: el día de la ovulación y los cinco anteriores. En un ciclo de 28 días, cae más o menos a la mitad, alrededor de los días 10 a 14.
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Lútea (del día 15 al 28, más o menos): El folículo que se rompió se transforma en el cuerpo lúteo, una pequeña fábrica de progesterona, la hormona que mantiene el nido grueso y listo por si el óvulo se fecundó. La progesterona tiende a bajarnos un poco el ritmo. A algunas las pone más tranquilas, a otras más hinchadas o "irritables". Y si no hubo embarazo, al final de esta fase el cuerpo lúteo se apaga. El estrógeno y la progesterona se desploman de golpe, la serotonina cae con ellos, y ese bajón hormonal es justo lo que está detrás del síndrome premenstrual; los cambios de humor, los antojos, la sensibilidad.
Después llega nuestro siguiente periodo y todo vuelve a empezar.
Por qué vale la pena conocerlo
Cuando entiendes que el mes no es plano, sino tres o cuatro momentos con hormonas distintas, tu cuerpo deja de parecer impredecible. Los días de energía, los de bajón, los antojos, los cambios en la piel, casi todo tiene un porqué, y no es que "estés rara".
Tu ciclo es tuyo, con su propio ritmo. Conocerlo no es memorizar un dato, es dejar de vivir tu cuerpo como una sorpresa cada mes.
Ojalá salgas de aquí con todo un poco más claro de lo que llegaste, pero si algo te quedó dando vueltas, fálalo 📣
— Ema
Fuentes
- Oficina para la Salud de la Mujer (OASH) — Tu ciclo menstrual
- Manual MSD — Ciclo menstrual
- MedlinePlus (NIH) — Identificación de días fértiles para el embarazo
¿Te quedó una duda dando vueltas?
Adentro se fala de esto todos los días, anónima como siempre.
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